Los “no rotundos” en construcción para evitar la condensación
La condensación es uno de los problemas higrotérmicos más frecuentes en las edificaciones. Puede provocar manchas de humedad, aparición de moho, deterioro de materiales y pérdida de las condiciones de confort interior.
En una vivienda, este fenómeno ocurre cuando el vapor de agua entra en contacto con superficies o capas constructivas cuya temperatura permite alcanzar condiciones de saturación.
La actualización de la Reglamentación Térmica exige verificar el riesgo de condensación superficial e intersticial en determinados elementos de la envolvente, considerando también los puentes térmicos de las soluciones constructivas.
Para prevenir estos problemas, existen prácticas de diseño y construcción que conviene evitar.
1. No interrumpas la continuidad de la aislación térmica
Uno de los errores más frecuentes es instalar aislación con espacios vacíos, discontinuidades o espesores irregulares.
Estas zonas pueden generar superficies interiores más frías y favorecer la condensación superficial. También pueden alterar el comportamiento térmico de las capas interiores del elemento.
Qué hacer en su lugar
- Instalar los aislantes sin dejar espacios entre piezas.
- Utilizar placas machihembradas o soluciones traslapadas cuando corresponda.
- Evitar comprimir excesivamente los aislantes fibrosos.
- Revisar los encuentros con pilares, vigas, losas y vanos.
2. No instales membranas sin conocer su función
Las membranas hidrófugas, barreras de vapor y capas de control de aire cumplen funciones distintas. No son elementos intercambiables.
Una membrana mal seleccionada o instalada en una posición incorrecta puede dificultar el secado de un elemento constructivo y aumentar el riesgo de acumulación de humedad.
Qué hacer en su lugar
- Identificar la función de cada capa.
- Revisar su permeabilidad al vapor de agua.
- Definir su ubicación según la composición del muro o techumbre.
- Sellar correctamente las uniones y encuentros.
La solución debe responder al análisis higrotérmico del elemento y no a una regla general aplicada a todos los sistemas.
3. No ignores los puentes térmicos
Los puentes térmicos son zonas donde el flujo de calor es mayor debido a discontinuidades de la aislación o a la presencia de materiales con distinta conductividad térmica.
Pueden aparecer en
- Encuentros entre muros y losas.
- Pilares y vigas.
- Contornos de ventanas.
- Sobrecimientos.
- Uniones entre muros y techumbres.
4. No confíes únicamente en la ventilación natural ocasional
Abrir las ventanas de vez en cuando puede ayudar a renovar el aire, pero no reemplaza necesariamente una estrategia de ventilación adecuada.
La humedad generada por duchas, cocina, secado de ropa y ocupación debe evacuarse de manera controlada.
Qué hacer en su lugar
- Diseñar un sistema de ventilación acorde con las exigencias aplicables.
- Incorporar extracción en recintos húmedos.
- Favorecer la renovación de aire en los espacios habitables.
- Evitar obstrucciones en las entradas y salidas de aire.
5. No cierres una solución constructiva sin verificar su comportamiento
Una solución puede parecer correcta desde el punto de vista de sus materiales y espesores, pero presentar problemas por la combinación de capas, las condiciones climáticas o su exposición.
Prevenir la condensación comienza en el diseño
Evitar la humedad no consiste solamente en reparar filtraciones o mejorar la ventilación cuando aparece el problema. Requiere diseñar correctamente la envolvente, seleccionar materiales compatibles y asegurar la continuidad de las soluciones.
La prevención es especialmente importante en proyectos habitacionales, donde las patologías por humedad pueden afectar la durabilidad de la construcción y la calidad del ambiente interior.
En bgreenStudio, el análisis y la verificación térmica permiten apoyar la revisión de soluciones constructivas y sus exigencias normativas.